jueves, 2 de abril de 2009

Pompeyo Márquez: "Revolución cultural"


En China se produjo, al final de la vida de Mao, una "revolución cultural" basada en el "libro rojo" del líder.

Ese libro tenía propiedades "milagrosas": permitía que un barbero pudiera cortarle el pelo a equis número de clientes. Esto no es un chiste. Así aparecía la información en una revista del Gobierno chino. A los profesores se los ponía a limpiar pocetas, todo en nombre del "proletariado". Beethoven y demás compositores clásicos eran considerados portadores del "capitalismo". Se perseguía a dirigentes que se oponían a tal situación.

Figuras como Den Siao Ping o Chou En Lai estuvieron sometidas a "procesos". Hago este relato porque estamos presenciando cosas tan grotescas como aquellas que le costaron un atraso de más de 20 años a ese país.


En Venezuela están apareciendo fenómenos similares que deben ser detenidos. Cuando se desincorporan libros de las bibliotecas públicas ­las obras de Gallegos, por ejemplo­ porque son portadores de "capitalismo". O cuando el viceministro de Cultura ­vaya cultura­ declara que hablar de clases medias es referirse a un invento del capitalismo. O cuando Giordani habla del "reto de Chávez: construir una sociedad socialista", lo que constituye una violación flagrante de la Constitución que enfatiza que Venezuela "es y será para siempre una República democrática". La descalificación de dirigentes o el grito del autócrata: "Te voy a meter preso, desgraciado" y lanzar a la Disip contra Rosales. O el lanzamiento de "gas del bueno" contra los estudiantes. O enfrentarse a la reunión de los gobernantes progresistas realizada en Chile, como lo acaba de hacer Chávez. Son todos signos demenciales que conducen al país hacia el abismo. Es una distorsión de la realidad nacional.

Venezuela es otra: policlasista, plural. Dividirla entre proletariado y burguesía es un absurdo. Fórmulas fracasadas tratan de ser aplicadas a nuestro país.

Se desconocen los resultados electorales; el caso de Caracas es emblemático. Como dice Fruto Vivas, es ridículo que existan alcaldes que no se hablen, refiriéndose a Rodríguez ­arrodillado ante Chávez­, quien le infiere un gran daño a la ciudad al negarse a coordinar acciones contra la inseguridad, la basura, el tráfico.

Detener tales planes siniestros es posible si los 5 y tantos millones de votos se movilizan y organizan, para lo cual es indispensable un gran frente nacional, como lo ha propuesto Ledezma, y crear un centro único de dirección que lance un mensaje al país en defensa de la Constitución, por la libertad, la democracia y la equidad.


LOS EMPOBRECIDOS NECESITAN NUESTRAS VOCES EN CONTRA DE LAS INJUSTICIAS

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GUILLERMO ROVIROSA

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