miércoles, 13 de enero de 2010

Reuters: Economía venezolana seguirá estancada pese a devaluación


La economía venezolana podría seguir bajo fuerte presión este año pese a una amplia devaluación de la moneda, con la que se busca revitalizar el sector privado e incrementar el gasto gubernamental, pero que también disparó una ola de compras.

El presidente Hugo Chávez anunció el viernes un nuevo esquema de cambio dual, a 2,6 y 4,3 bolívares por dólar, en reemplazo al anterior tipo de cambio oficial de 2,15 bolívares por dólar, para ayudar a las cuentas fiscales del Gobierno y hacer más competitivas a las empresas del país.

Los mercados respondieron favorablemente a la medida, y el precio de los bonos soberanos de Venezuela trepó el lunes. El avance se frenó levemente el martes, aunque JPMorgan elevó su recomendación para los papeles venezolanos y Standard & Poor’s revisó el panorama crediticio del país a estable desde negativo.

Otros factores, especialmente el precio del petróleo y fallas en los servicios en el país, también influirán en el crecimiento y la inflación.Pero con una recesión en el país petrolero, que importa el 90 por ciento de lo que consume, el impacto de un aumento de precios en los próximos meses podría anular el estímulo para el incremento del gasto gubernamental durante la campaña electoral para las elecciones legislativas de septiembre.

Otros factores, especialmente el precio del petróleo y fallas en los servicios en el país, también influirán en el crecimiento y la inflación.

Economistas y algunos cercanos aliados de Chávez han dicho por años que un bolívar fuertemente sobrevaluado golpeaba las finanzas gubernamentales y perjudicaba las exportaciones no petroleras en el mayor productor de crudo de Sudamérica.

Chávez, que está en el poder hace 11 años, evitó la palabra “devaluación” y dijo que tomó la decisión primordialmente para sacar al país de su marcada dependencia del ingreso petrolero.

“Tenemos que salir del modelo rentístico petrolero y este año daremos otro gigantesco paso en ese sentido. Siempre con una consigna: la economía debe estar al servicio del hombre, en función de lo social. De allí, nuestro rumbo: el socialismo”, escribió el mandatario en su columna de prensa semanal.

El sistema de cambio es similar al fracasado en 1983, cuando una devaluación que se conoció como “Viernes negro” siguió a una caída de los precios del petróleo.

Esta vez, la devaluación también fue forzada por una baja en los precios del crudo que debilitaron el bolívar.

Boris Segura, analista senior para América Latina de RBS, dijo que ahora prevé cero crecimiento para este año. Antes de la devaluación estimaba una expansión del Producto Interno Bruto (PIB) de un 1,5 por ciento en el 2010.

“Venezuela no crecerá este año”, dijo Segura. “Es el precio que hay que pagar por retrasar el ajuste”, dijo.

PEQUEÑA EXPLOSION
El país mantuvo la tasa de cambio de 2,15 bolívares por dólar durante cinco años, pese a una inflación del 25 por ciento en el 2009, una de las más altas del mundo.

Antes de la devaluación, el ministro de Economía y Finanzas, Alí Rodríguez, estimó un crecimiento del 0,5 por ciento este año, mientras analistas pronosticaban una ligera expansión que estaría incentivada por un aumento del gasto.

Chávez envía señales mixtas al sector privado: amenaza con expropiar empresas que suban los precios sin una buena razón, pero ofrece 1.000 millones de dólares en créditos y subsidios en incentivos y llama a los empresarios a conversar.

El debilitamiento del bolívar abarata relativamente los productos venezolanos, pero las empresas dudan en invertir en medio de la recesión. Además, han enfrentado años de intimidaciones del presidente, que ha nacionalizado amplios sectores industriales.

“Si la expectativa es que se produzca un mayor nivel de producción y de exportaciones por parte del sector privado, esto no se puede hacer sin un mínimo de seguridad jurídica (que haga posible las inversiones), así como menos trabas burocráticas”, dijo el analista político venezolano Eduardo Lander.

En medio del caos económico por años de malos manejos, los venezolanos respondieron a la devaluación lanzándose a las tiendas, convencidos de que sus ahorros perderán valor y que los precios aumentarán.

Las ventas de televisores, computadoras y refrigeradores se dispararon, pero el efecto sería pasajero y el consumo caería.

Economistas concuerdan en que la devaluación impactará los precios, aunque difieren sobre el nivel. Los más pesimistas predicen que la inflación del año superará el 60 por ciento.

Las ventas de televisores, computadoras y refrigeradores se dispararon, pero el efecto sería pasajero y el consumo caería.Sin embargo, la mayoría dice que la presión se atenuará porque alrededor de la mitad las importaciones son adquiridas con precios del mercado negro de divisas, donde el dólar se negocia a 6 bolívares.

En teoría, algunas de esas importaciones tendrán ahora la tasa de 4,3 bolívares por dólar y el bolívar se fortalecería en el mercado negro. Algunos empresarios se quejan desde hace meses de que el Gobierno les ha restringido la entrega de divisas controladas.

Economistas estiman que la devaluación reduce a la mitad el déficit fiscal del año a cerca de un 3 por ciento, aunque el cálculo del indicador no es una ciencia exacta en Venezuela porque no existen datos precisos.

Un menor hueco presupuestario complace a los tenedores de bonos porque implica que el país no necesita nuevos préstamos y tiene más fondos para pagar deudas.

(Reporte de Frank Jack Daniel, editado en español por Luis Azuaje)
Reuters


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GUILLERMO ROVIROSA

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