sábado, 9 de enero de 2010

Ugalde: “la pobreza es una bomba”


En cuestión de segundos, los sueños de un joven quedan borrados de un balazo. Es domingo en la mañana y, a duras penas, algo soñolienta, la gente sale de sus casas para enterarse que Vicente, 22 años y albañil, es la nueva víctima del hampa. La Vega es un barrio populoso y bullanguero, pero cuando el estruendo de una bala arranca la sonrisa de alguna familia, los vecinos en silencio se reflejan en el turbado espejo de la realidad.

Por la misma empinada cuesta de ese pedazo de Venezuela que se asoma también al descalabro de sus instituciones, Luis Ugalde se traslada cada domingo para ofrecer la misa en un templo modesto y abarrotado de creyentes.

Desde hace 24 años, este sacerdote jesuita ha estado dando la "misa de 10" en sectores de La Hoyada, El Carmen, La Amapola, La Veguita, Los Naranjos, San Miguel, El Milagro y Los Cangilones, donde residió por cinco años hasta que fue designado rector de la UCAB.

Ahora en la iglesia Virgen del Carmen, en el barrio La Pradrera, Ugalde muestra con hechos lo que resulta el basamento de sus ideas sobre educación y comunidad. Ubicado en el lugar más alto de La Vega (puede avistarse desde allí tanto La Rinconada como el reloj de La Previsora), este barrio es ejemplo de cómo la pobreza logra revertir sus limitaciones.

Casitas pintadas, calles limpias y escuelas de Fe y Alegría que refuerzan valores de la superación constituyen la imagen de alguna postal extraviada.

EL AULA MALTRATADA
"Este lugar es resultado del descubrimiento de la gente de sus propias potencialidades. Yo pienso que si los gobernantes prestaran atención a las necesidades de la gente, comprenderían que el reto de salir de la pobreza no es tema meramente ideológico, sino de esfuerzo, de voluntad, de trabajo en conjunto con las comunidades".

Usted no podrá negar que este Gobierno ha expresado gran interés por la inclusión social...

Sí. Pero una cosa es la institucionalidad jurídica del país y la otra los servicios que debe atender un gobierno para que todo funcione.

Esto no es de ahora, en 1998 ya la gente expresaba ese malestar, los servicios públicos servían pero había mucho descontento. Hoy, el descontento es total. Aquí ni para recoger la basura sirven, y la gente ve que el dinero que dicen que les pertenece no se emplea para atenderlos a ellos. Yo, que hago vida comunitaria en La Vega, observo en mi recorrido cómo las calles están echas un asco, huecos y basura. Imagínese las enfermedades que generan; casas a punto de caerse. Están las edificaciones, pero nadie atiende, ahí están los cáscarones. Esto ocasiona malestar y protesta, porque la pobreza, cuando es desatendida, actúa como una bomba y estalla en violencia.

¿Pasa igual con las escuelas? Igual. ¿Y sabes por qué? Porque ningún personero del Gobierno tiene a sus hijos en escuelas públicas. Saben que la calidad de la enseñanza pública se ha perdido, que es deficiente, que a los maestros les pagan mal, que la escuela se está cayendo y que el comedor dejó de funcionar. Como no quieren eso para sus hijos, sencillamente, se buscan un colegio privado.

Es contradictorio, porque cada cierto tiempo aparece el Presidente en cadena inaugurando una nueva escuela o un liceo...

Lo cual es un error. Porque el Gobierno lo que debería hacer como materia urgente es agarrar las escuelas, digamos unas 10 mil, las que están en peores condiciones y con deficiencias, y concentrarse en arreglarlas. Allí están nuestras escuelas de Fe y Alegría. Aquí mismo en La Vega. Las únicas escuelas que cumplen con todos los servicios son las nuestras. No nos dedicamos a otra cosa que no sea a enseñarlos; les damos sus comidas; nos esmeramos en tener buenos maestros. ¿Cómo es posible que en un sector tan popular como La Vega existan solamente las escuelas de Fe y Alegría? Una sola es del Gobierno y cada día que pasa desertan más maestros de esa escuela por temor a la inseguridad, porque no tienen baños y sus reclamos no son escuchados en el Ministerio de Educación Insisto: a cada rato vemos al Presidente graduando en el Teresa Carreño a miles de jóvenes de las diversas misiones educativas.

Eso es pamplinas. El tema de la gestión escolar es grave. Hay que formar gente capacitada y no lo están haciendo. Contratan maestros y profesores sin averiguar ni comprobar si tienen los méritos suficientes para ejercer tal o cual cargo. Para este gobierno, la cualidad de un maestro se basa en que sea buen dirigente político. Olvidan que la escuela es una pequeña empresa que requiere aunar esfuerzos de los padres, educadores y los muchachos El proyecto de largo aliento era que los alumnos estuvieran el día completo en las escuelas, con comida garantizada. Pero ¿qué ocurre? Que en miles de escuelas está fallando la comida. Los que proveen ese servicio alegan que el Gobierno le debe más de un año. Entonces, la escuela dice "bueno, si no hay comida, yo tengo que mandar a los muchachos a la casa", y todo se derrumba. El otro problema es que deben ponerse indicadores de calidad escolar, de aprendizaje de matemática, de lectura. Indicadores que existen mundialmente, pero que Venezuela no ha querido medirse en ese aspecto. Esto da como resultado que no tengamos asidero cómo combatir la mala educación. Si uno se basara en estas mediciones se sabría en dónde están las fallas. Por eso es que egresan de bachillerato muchachos con una deficiencia increíble.

Y con escasa formación ciudadana...

Ese es otro tema, el de la formación de valores, de donde deriva la violencia escolar, la agresividad, la falta de motivaciones para la defensa de la vida y de cómo, paradójicamente, estas deficiencias influyen en la adaptación de los muchachos a la llamada cultura de la muerte. Lo que se está viviendo en las escuelas es impresionante. Entonces, observamos que la pieza fundamental de todo esto, que es el maestro, no está bien atendida. Si Venezuela no eleva el nivel de los docentes, tanto económico, como de formación y de autoestima, no llegaremos a ninguna parte. La educación no es simple ideología. Es un todo, en donde los muchachos se enrumban para un buen camino en todos los órdenes, para transformarlo en un ciudadano útil, trabajador, formador de los otros que vienen detrás. Imagínese que hay materias como las matemáticas que no las dan en las escuelas o liceos porque no hay profesores. Por eso se consigue uno con escolares que han sido exonerados en matemática y no saben multiplicar 6 por 6.

EL ENGAÑO DE LA SALUD
Al menos en los sectores populares existe una atención en salud, aunque incipiente.

Yo más bien pienso que esa es otra de las fallas del Gobierno.

En salud se logró con Barrio Adentro un primer impacto, pero se ha deteriorado porque se manejó bajo un concepto político. Aquí lo vemos en La Vega: se construyeron ocho módulos de Barrio Adentro y sólo funciona uno o dos, con serias deficiencias. Se puede constatar lo que digo si pasa por Los Mangos.

Del módulo de Las Veredas sólo existe el caparazón. La promesa de que médico cubano viviera ahí y lo atendiera duró cerca de dos años. Fueron abandonados y siguieron construyendo y quedó el caparazón. Imagino que hubo un vivo que se llevó todo el dinero y la comunidad está allí padeciendo malos servicios de salud. Eso no quiere decir que no haya zonas rurales y urbanas que no tengan buen servicio de salud primaria, pero aquí en La Vega, no existe.

Pero ¿está de acuerdo en rescatar el programa de Barrio Adentro? Desde luego, para que funcionen de verdad y rescatar los módulos y los ambulatorios. Déjeme recordarle que en este país había 4.500 ambulatorios cuando llegó este gobierno. Es decir, centro de servicio primario. ¿En dónde están? Se perdieron. Pusieron mayor énfasis en fomentar los programas de los cubanos y descuidaron los ambulatorios. Hay casos increíbles.

En donde había ambulatorios, que funcionaban en forma excelente y ayudaban a la comunidad, el Gobierno les montó dos cuadras más allá su Barrio Ad dentroi. ¿Para qué? ¿Para mejorar la salud de las comunidades? No, para ese asunto infantil de la ideología. Ahora no hay ni Barrio Adentro ni ambulatorio. Ambos fueron destruidos por la incapacidad. En vez de fortalecer el que existía, porque eran ambulatorios oficiales, crearon su Barrio Adentro, al lado, que no dejaron de funcionar. Esto es doloroso.

Algo similar ocurre con los hospitales...

Todo el mundo sabe que los hospitales se están cayendo a pedazos, que los médicos y enfermeras en el sector público están muy mal remunerados; que no les pagan a tiempo y que son acosados por la inseguridad. Entonces ¿qué hace un funcionario público? Se va para una clínica privada donde, al menos, les garantizan que será bien atendido. ¿Qué se le ocurre al Gobierno? ¿Mejorar los hospitales? No. Ponerle fin a las pólizas de HCM contempladas en las contrataciones colectivas.

No se puede gerenciar un servicio público con el asunto ideológico en la cabeza.

El argumento del Gobierno es que están rehaciendo un sistema educativo y de salud que servía sólo al capitalismo y no para una sociedad solidaria.

Esas son palabras vacías.

Cuando el Presidente inaugura una escuela o un Barrio Adentro, dice que es por primera vez que eso sucede, y que está realizando una lucha frontal contra el capitalismo salvaje, lo cual no deja de ser una vil manipulación. El capitalismo salvaje no funciona, como no funciona ese socialismo que lo controla todo. Ahí están China o Vietnam o EEUU. Son países capitalistas y funcionan, y cuando ocurren irregularidades, la institucionalidad actúa. Eso de que existe un capitalismo salvaje, donde cada uno hace lo que quiera, fue una discusión del siglo XIX. Hoy vemos ejemplos de cómo se ha combinado la institucionalidad, con la autoridad y la solidaridad. Yo he sido durante 30 años profesor de Teorías Políticas Contemporáneas. Eso empezaba con Maquiavelo y terminaba en el siglo XX. Hay que estudiar los movimientos sociopolíticos del siglo XIX para entender por qué se dieron las revoluciones. El caso de la Revolución Rusa, usted observa cómo ellos dijeron primero lo que querían hacer, después lo que ocurrió y tercero, por qué lo que prometieron es inviable.

El texto y las fotos son tomadas del Diario Tal Cual




-SEAMOS VOZ DE LOS SIN VOZ-

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GUILLERMO ROVIROSA

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