lunes, 8 de marzo de 2010

Reportaje AFP: Violencia e impunidad crecen y merman popularidad de Chávez


La escena se repite cada lunes en la morgue de Bello Monte de Caracas. A sus puertas, unas 50 personas esperan para recuperar el cadáver de un padre, hijo o hermano, impotentes ante un drama que crece en medio de una peligrosa impunidad y merma la popularidad del gobierno de Hugo Chávez.

Un robo que termina mal, un tiroteo, un ajuste de cuentas o una bala perdida: los familiares cuentan sus historias ante los reporteros y muestran que la violencia no conoce edad ni clase social en Caracas, donde la inseguridad limita el ocio y deja las calles desiertas a partir de las 10 de la noche.

Sólo en la capital venezolana se registraron el año pasado 140 homicidios por cada 100.000 habitantes, frente a los 18 por cada 100.000 habitantes de BogotáDesde hace varios años, el gobierno venezolano no da cifras globales de violencia pero según datos extraoficiales, en 2009 fueron asesinadas 16.047 personas en el país frente a las 14.800 de 2008 y las 4.500 de 1998.

Sólo en la capital venezolana se registraron el año pasado 140 homicidios por cada 100.000 habitantes, frente a los 18 por cada 100.000 habitantes de Bogotá.

“Chávez tiene la idea de que su revolución debe quebrar estructuras y sigue entendiendo que la violencia es también una lucha de clases, un conflicto de pobres contra ricos. Pero en Venezuela, lo que hay son pobres matando pobres“, declaró a la AFP Roberto Briceño-León, director del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), organización que suministra cifras sobre inseguridad.

“En este momento, la gente en Venezuela no tiene razones para no robar o no asaltar y el gobierno cree que ocultando las cifras puede crear una sensación ilusoria de seguridad”, denunció.

Según el OVV, en los últimos tres años habrían quedado sin castigo más del 91% de los asesinatos.

Mientras que en 1998 se arrestaron a 5.017 personas en relación con 4.500 homicidios, en 2009 se detuvieron a 1.491 personas para más de 16.000 homicidios.

“Consideramos que parte de la batalla contra la delincuencia tiene que ver con la lucha contra la impunidad, que impacta negativamente sobre la seguridad de las personas, y sobre la confianza en el sistema de justicia”, admitió recientemente el director de Prevención del delito del ministerio de Interior, Edwin Rojas.

“En este momento, la gente en Venezuela no tiene razones para no robar o no asaltar y el gobierno cree que ocultando las cifras puede crear una sensación ilusoria de seguridad”Fuentes cercanas al gobierno reconocen que esta cuestión es uno de los factores que ha mermado la popularidad de Chávez en los últimos meses, lo cual representa una amenaza de cara a las elecciones legislativas de septiembre, en las que el partido del mandatario aspira a conquistar dos tercios del Parlamento.

En los últimos meses, el gobierno ha incentivado su lucha contra la inseguridad, incrementó la presencia de las fuerzas de seguridad y creó la policía nacional. Recientemente, el propio presidente, quien evitó referirse a la violencia durante mucho tiempo, reconoció incluso que era “una amenaza para la revolución bolivariana”.

“Tenemos que organizarnos mucho mejor para derrotar el crimen, para prevenirlo primero y, cuando haga falta, usar la fuerza”, explicó Chávez.

Pero según Briceño-León, uno de los errores del gobierno ha sido “politizar la policía”.

“Se califica a la policía nacional de socialista y bolivariana. Esto la hace perder legitimidad y fuerza”, afirmó, subrayando que a esto se une que los funcionarios policiales están muy mal pagados, lo cual hace aumentar la corrupción.

Para Luis Vicente León, responsable de la consultora Datanálisis, la inseguridad, sumada a la crisis eléctrica que atraviesa el país, la inflación y el desabastecimiento, han contribuido a mermar en los últimos meses la popularidad de Chávez, que por primera vez en años estaría por debajo del 50%.

“La inseguridad no se conecta tan directamente a Chávez como ocurre en el tema eléctrico, donde el costo político es directo y pleno, pero este blindaje no va a durar mucho tiempo”, advirtió.

“Sin embargo, muchos venezolanos consideran que el problema de la violencia no se puede resolver y eso hace que el costo de la inacción gubernamental sea menor, mientras que otros problemas, como la crisis eléctrica, generan expectativas de solución superiores”, concluyó.

Por Beatriz Lecumberri
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GUILLERMO ROVIROSA

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