viernes, 30 de abril de 2010

Párroco estadounidense fue asesinado en Unare.


Escrito por Michael E. Pérez / Maisdulin Younis - Fotos: Alberto San Martín
viernes, 30 de abril de 2010

El cuerpo del sacerdote presentó herida abierta en la cabeza, una herida de arma blanca a la altura del hígado y tenía atada al cuello una tela, probablemente dejada por el asesino cuando intentó asfixiar a su víctima, según indicaron fuentes policiales.
Conmoción entre la feligresía de la parroquia y en todo el país ocasionó el crimen del Padre Wood.

Este jueves en horas de la mañana fue localizado el cuerpo sin vida del padre Esteban Roberto Wood White, de 68 años de edad, párroco de la iglesia Sagrada Familia, ubicada en el sector 1 de Unare II, en Puerto Ordaz.

El hallazgo fue realizado por Jesús Cuauro, persona de confianza del padre, quien participaba en una construcción que se realizaba en la parte trasera del templo.

Según relató Cuauro, llegó como cada mañana a la iglesia, pero al notar que sus puertas seguían cerradas, se dio cuenta que algo extraño estaba ocurriendo.

“El padre sale a trotar a las 5 de la mañana y a las 6 abre las puertas del templo porque hay un grupo que ora a esa hora. Como estaba cerrado, vine hasta la casa del padre a ver qué pasaba, y cuando me di cuenta que nadie salía, supe que algo andaba mal”, relató.

Agregó que decidió violentar la puerta de la casa parroquial, temiendo que el padre se encontrara enfermo o hubiese sufrido un infarto, considerando la edad que tenía.

“Mi sorpresa fue cuando entré y lo encontré en el piso de su cuarto, lleno de sangre”, explicó el feligrés, quien agregó que inmediatamente dio aviso a las autoridades policiales.


Signos de violencia


El cuerpo del padre Wood presentaba visibles signos de violencia, que permitieron descartar la versión de una muerte natural, según confirmó el comisario del Cicpc, Efrén Marín.

La víctima estaba tendida en el piso de su cuarto, vestido aún con la ropa que usaba el día anterior: un pantalón negro de vestir y una franela gris.

Presentaba una herida abierta en la cabeza, una puñalada a la altura del hígado y tenía amarrado en el cuello una tela, probablemente dejada por el asesino cuando intentaba asfixiar al padre, según indicaron fuentes policiales.

En la habitación del párroco no se observaron signos evidentes de lucha y los vecinos tampoco lo escucharon gritar pidiendo auxilio, por lo que los sabuesos presumen que una de las heridas logró desorientar a Wood, dándole ventaja a su atacante.

Sin embargo, las entradas de acceso a la residencia no presentaban ningún signo de violencia, lo que hace presumir a los investigadores que la persona que ocasionó la muerte del religioso es alguien a quien conocía, y a quien le dio entrada de forma voluntaria.

En la residencia faltaban algunos objetos, por lo que las autoridades no descartan que este delito se encuentre ligado a un robo. Según personas allegadas al párroco, faltaban sus dos celulares, una laptop, un teclado musical y las llaves de la casa, lo que explica por qué la casa estaba cerrada cuando llegó Cuauro.


Investigación exhaustiva


Un nutrido grupo de investigadores se hizo presente en la casa parroquial. Se recogieron huellas digitales, declaraciones de la persona que lo halló, así como de dos testigos que aseguran haber visto a personas “extrañas” alrededor de la casa en horas de la noche del día anterior. También se estudiaron y fotografiaron todas las habitaciones de la casa, y se hizo un importante hallazgo.

Según una fuente extraoficial, la cama de la otra habitación que había en la residencia del párroco, se encontraba destendida.

Ese cuarto, según indicó la fuente, normalmente es usado por las personas a quien el padre ayudaba, por lo que se presume que alguien estaba durmiendo en la casa y no se descarta que se trate del mismo asesino.

El Cicpc ya ha ordenado la búsqueda de dos jóvenes, uno de nombre William o Wilfredo, y otro de nacionalidad colombiana, llamado Jairo. A ambos el padre Wood había intentado ayudar a salir de las drogas, pero en reiteradas ocasiones lo habían robado y agredido.

También se investigan a varios trabajadores de la obra que se adelanta en la parte de atrás de la iglesia, pues supuestamente varios muchachos “problemáticos” laboran allí.


Comunidad católica de luto


Ante la tragedia ocurrida, el Obispo Mariano José Parra Sandoval, se pronunció para señalar que toda la comunidad católica se encuentra de luto por el terrible suceso.

“Esteban era un hombre muy ingenuo, confiaba en todas las personas, vivía para su gente, para darle de comer al que no tenía y ayudar a los que tenían problemas”, señaló el Monseñor.

El obispo comentó su preocupación por el grado de descomposición social que actualmente está sacudiendo a las familias de este municipio.

“Tenemos que trabajar juntos contra la violencia, basta de tantas muertes. ¿Qué está pasando con la sociedad? No es justo que ya ni la casa de Dios sea respetada” agregó el eclesiástico.

Monseñor culminó sus declaraciones solicitando que se haga justicia: “Pido que se aclare esta terrible desgracia y que su nombre siempre quede en alto, como el gran hombre que fue”, puntualizó.

Por su parte Andrés Velásquez, candidato a diputado de la Asamblea Nacional, reflejó su indignación ante el violento hecho: “era una persona trabajadora, yo tuve la dicha de conocerlo y sé que luchaba por su parroquia. Esta muerte debe llevarnos a la reflexión, hay mucha violencia en Caroní. Ahora más que nunca debemos estar firmes y pedir a las autoridades mayor seguridad. Hoy doy mis más sinceras palabras de condolencias a todos los fieles católicos por esta terrible noticia”, señaló.


Comunidad consternada


Entre lágrimas, gritos y rostros de dolor, habitantes del sector Unare II se acercaron a la casa parroquial de la Iglesia Sagrada Familia, para pedir justicia ante el macabro asesinato del sacerdote Esteban Wood. Los fieles católicos, aseguraron estar consternados con el suceso: “repudiamos esta clase de hechos, pedimos justicia y de ninguna manera vamos a dejar que esta muerte quede impune. Este gobierno habla de seguridad, pero realmente yo no sé donde la tienen metida, si matan a los sacerdotes, ¿qué quedará para nosotros?”; señaló José Colmenares, habitante de la comunidad.

Por otra parte los docentes de la escuela técnica Fé y Alegría ubicada a escasos metros del templo religioso, hicieron un llamado a realizar el día de hoy una caminata y un rosario que partirá desde la instalaciones de la institución, hasta el centro religioso.


-SEAMOS VOZ DE LOS SIN VOZ-

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GUILLERMO ROVIROSA

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