martes, 12 de abril de 2011

Fausto Masó: ¿De dónde salió Humala?


Ollanta Humala salió de los últimos lugares en las preferencias de los electores para ponerse a la cabeza en las encuestas. ¿Qué pasó? No necesariamente las encuestas mienten; las encuestas honestas, las que no son complacientes con los clientes, las más serias y profesionales dependen del humor de los encuestados que a veces no saben lo que quieren y cambian de opinión a última hora, frente a una buena campaña o un acontecimiento imprevisto. Eso parece que está ocurriendo en Perú.


Como Chávez en 1998 ahora Humala cambió de discurso y de forma de vestir, abandonó poses revolucionarias y admira a Lula, no quiere saber nada con Venezuela, emplea un argumento manido, dice que el modelo venezolano no se aplica al Perú. ¿Está mejor asesorado? Por desgracia para los peruanos, sólo sabrán la verdad si lo eligen presidente, le dan oportunidad de mandar y comprobar que les había mentido.


Humala habla de referéndum revocatorio, insiste en que la patria se defiende: “Y para defenderla tenemos que hacer una revolución educativa y de salud, para que todos los peruanos tengan acceso a estos servicios con calidad y que no sea exclusivamente de los ricos”, aseguró. Humala, un militar retirado que en 2000 se sublevó contra el gobierno del ex presidente Alberto Fujimori, afirmó que es la hora de los más pobres.

A los que visitan Perú les impresiona el progreso del país, los resultados económicos, la modernización de las empresas, el milagro peruano.

Por desgracia, otros milagros han terminado en desastres espantosos hasta en la propia Europa, donde Irlanda pasó de ser el tigre celta a sobrevivir gracias a un plan de rescate de la Comunidad y un brutal ajuste que empobreció el país.

El verdadero milagro peruano ha sido la resurrección política de Ollanta Humala, la que este domingo confirmarán los electores, y los peruanos ­para horror de Mario Vargas Llosa­ tendrán que escoger entre Humala y la hija de Fujimori.

Como las estrellas de los astrólogos, las encuestas inclinan pero no obligan. Demasiado tarde los adversarios de Humala han reaccionado. En Venezuela, Chávez anda convencido de que arrasará en 2012.

¿Y si ocurre lo contrario? Si hasta buena parte de los chavistas votan por la oposición porque no quieren que gobierne 20 años.

Sin tomar en cuenta las encuestas, la política se convierte en una adivinación; pero guiándose únicamente por las encuestas se cometen los errores peores. Ni Chávez ni Salas Römer hubieran sido candidatos a la Presidencia si toman al pie de la letra las encuestas de 1997.

A los latinoamericanos no les basta con los buenos resultados de la economía, la aprobación de la prensa internacional, los supuestos sabios del FMI, una verdad que olvidó el propio Carlos Andrés.

En todo caso, en América Latina es una locura entregarle la bandera de la justicia y de la patria al adversario, dejar que un Chávez dicte los términos del debate, no asumir la defensa de los excluidos y los pobres, no abandonar la plaza Altamira e irse a la de Catia.

Hay que realizar las primarias, las que, por supuesto, nadie ha ganado ya; las encuestas cambian…

Algo ayuda a la oposición: Chávez anda demasiado confiado y la buena estrella no lo acompaña, en América Latina perdió su prestigio. El próximo año comprobaremos si en Venezuela también tiene el sol a su espalda.

Fausto.maso@gmail.com



-SEAMOS VOZ DE LOS SIN VOZ-

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GUILLERMO ROVIROSA

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