lunes, 23 de julio de 2012

En Brisas del Sur…(I)


Necesario es el cambio
En Brisas del Sur…(I) 

Pasadas las 12:30pm del día sábado 28/4/2012, estaba en un cuarto que uso como “salón de estudios” y que comparto con gallos, piezas y herramientas usadas como repuestos de compresores, perteneciente a mi padrastro y a mis hermanos, me encontraba analizando la “Propuesta de Proyecto de Ley de los Consejos Estudiantiles del Poder Popular” que días atrás discutí junto a un grupo de “estudiantes universitarios oficialistas” en las instalaciones de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM, en Gurí), cuando mi lectura fue interrumpida por los ruidos violentos de 7 disparos que provenían en dirección hacia la calle Los Aceites de Brisas del sur, sector 1, en San Félix.

Esos ruidos me recordaron rápidamente que el segmento de la calle de la cual provenían ha sido testigo y protagonista de más de una decena de atentados en contra de la dignidad de la persona humana, de crímenes (violaciones, asesinatos, robos, detenciones arbitrarias…), a los pocos minutos entró mi madre a mi “salón de estudios” y me informa que “han matado a un tal Andy” y que su cuerpo “está tiroteado y tirado en la calle Los Aceites”, de donde oímos las detonaciones minutos antes.

La curiosidad del momento, alimentada por el paso de decenas de personas del barrio y de otros barrios cercanos que se dirigían hacia la escena del crimen –como ocurre siempre en casos similares- me empujó a ir a presenciar aquellas indignas escenas, que realmente no nos son tan ajenas en los últimos años, ¡ojalá no nos acostumbremos!

De camino a la “escena del crimen”, vi a decenas de personas en la calle Los Aceites y en sus adyacencias, todos hacían comentarios sobre lo ocurrido, algunos corrían hacia la escena –me imagino que para saber si se trata de algún familiar o conocido-, otros estacionaban sus carros en un lugar seguro, varias mujeres llevaban a sus hijos en brazos, unos hombres iban con sus cervezas en la mano, algunos niños intentaban hacerse paso entre los adultos, unas mujeres se devolvían a sus casas con lágrimas en los ojos…muchas caras me eran conocidas, son mis vecinos, son de los míos, pero no solo por eso es que me eran conocidas, me eran familiares porque algún tiempo atrás también nuestras miradas se cruzaban en ese segmento de la calle Los Aceites de Brisas del Sur, cuando nos dirigíamos a otra escena del crimen, donde asesinaron a un joven para robarle 100Bs, en plena mañana.

Al llegar al lugar, ya se encontraban los efectivos policiales custodiando la escena del crimen, mientras decenas de vecinos formaban un círculo en cuyo centro se encontraba el cuerpo sin vida de la víctima con una sábana blanca encima y unos pozos de sangre a su alrededor que nos señalaban a todos los presentes que “fue Andy quien recibió los disparos” cuyos ruidos oímos minutos antes.
Muy cerca del cuerpo de la víctima se encontraba una mujer, vestida de negro,  que lloraba amargamente y soltaba una serie de insultos en contra de los asesinos –que me imagino pensaba que estaban entre los presentes-, de vez en cuando dirigía fuertes palabras hacia los que estábamos allí, todo eso es comprensible pues ella afirmaba que “él –la víctima- me había salvado de una violación”.

Ante tal escena, que me recordaba otras muchas, y la inmadurez de varios vecinos que se reían y burlaban de las frases de aquella mujer enlutada, comprensibles por el dolor impotente e imponente que se debe sentir ante tal pérdida irreparable, volví a mi “salón de estudios” y en el camino pensaba en las frases de aquellas canciones que dicen: “solo le pido a DIOS que lo injusto no me sea indiferente” y “no basta rezar, hacen falta muchas cosas para conseguir la paz”.

Sin querer entrar en detalles sobre la víctima, y sobre todas las víctimas de la violencia en nuestros barrios, si eran “buenos” o si eran “malos”, le recuerdo a quien lee éste escrito que el DERECHO A LA VIDA es un Derecho Humano que posee TODA PERSONA y que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela así lo consagra en su artículo 43, es INVIOLABLE, ¡nadie tiene derecho a quitarle la vida a otra persona!

En Brisas del Sur…(II)
Brisas del Sur es un barrio – o comunidad si le ofende la palabra “barrio”- ubicado en la parroquia Chirica, en San Félix, dividido en 3 sectores, que en los últimos años ha crecido en población.

Actualmente cuenta con 2 escuelas (1 coordinada por la Iglesia Católica y en la cual se están impartiendo clases de bachillerato), 1 pre-escolar, 1 módulo de salud (que no trabaja las 24 horas), la plaza Alí Primera (descuidada frecuentemente y lugar de muchos robos), tiene 2 Sala Web’s (privadas), varias bodegas y abastos de venta de víveres, 2 quincallas, 1 Iglesia Católica, varias iglesias protestantes, 1 templo hindú, 1 supermercado –de chinos-, 2 casas de alimentación (con falta de contraloría y quejas sobre irregularidades), varias barberías y peluquerías, varios puestos de venta de CD’s, 1 pool, varias casas de cuidado diario de niños y niñas, 2 rutas de transporte (1 de autobuses con muchas irregularidades y 1 de busetas que se esfuerzan por prestar un buen servicio, 1 licorerías, varios lugares de venta de lotería…y otras iniciativas privadas de personas que quieren tener un negocio propio.

Los inicios de éste barrio –o comunidad- no fueron fáciles, sus fundadores –hoy en su mayoría personas de la tercera edad- me han contado que “lo único que aquí había era una cochinera” y que los terrenos pertenecían a la CVG, que “muchos ranchos fueron derribados por la Guardia Nacional y algunos de ellos agredidos y encarcelados”, pero la necesidad de un hogar y la firme convicción de un mejor porvenir los hicieron resistirse al desalojo y se instalaron en lo que llamaron “Brisas del Sur”, pues “por el terreno plano pasaban fuertes brisas que venían de Upata”, eran brisas del sur.

A pesar de que en los últimos años se ha difundido la idea de que “el poder es del pueblo”, la situación de Brisas del Sur también es espejo de la realidad venezolana: altos niveles de desempleo, delincuencia (en especial delincuencia juvenil), falta de viviendas (existencia de ranchos), inseguridad, falta de estructura de un liceo, casos de alcoholismo, casos de drogadicción, embarazos precoces, niñ@s y adolescentes trabajando en lugar de estudiar, salarios indignos, justicia inaccesible, presunciones de corrupción (falta de transparencia en las gestiones de antiguos voceros de los consejos comunales, partidismo y tráfico de influencias), inexistencia de transporte pasadas las 6:00pm, deficiencia del alumbrado de nuestras calles…

¿ESTAMOS CONTENTOS CON NUESTRA REALIDAD? NO!, entonces, ¿POR QUÉ SEGUIMOS EN ÉSTAS CONDICIONES?, me atrevo a afirmar que contribuye a ello: la COMPLICIDAD PARTIDISTA (oficialista) que disminuye la denuncia de los problemas y exigencia de dignidad que requerimos en nuestros barrios; la PASIVIDAD y falta de contundencia en la acción de las personas “criticas” (independientes, opositores y oficialistas) que soñamos con una Venezuela digna y progresista; y no menos importante a la “RESIGNACIÓN” que directa o indirectamente va creando la formación y discurso de las mayorías de las sectas protestantes de creencia cristiana al difundir que “el fin del mundo está cerca” que “las cosas no van a cambiar y nadie las va a cambiar porque todo esto tiene que pasar para la venida de Cristo” y su extrema preocupación por la salvación personal (p.ej: madres y padres se preocupan más por el culto y los ayunos que de la formación de sus hijos adolescentes, tendientes a la delincuencia) y el crecimiento “endógeno” de la congregación (se convierten en anti-mundo, se crea una forma de individualismo).

¿Por qué ocurren éstas situaciones de injusticia en pleno siglo XXI, con todos los adelantos tecnológicos, educativos, sociales…y económicos que hoy tiene el mundo? ¿Está esto planificado? ¿Alguien se beneficia de éstas situaciones?

Estoy totalmente convencido de que en Venezuela, en nuestros barrios, HAY UN CAMINO y es alcanzar la dignidad para el mejoramiento integral de todo el hombre y de todos los hombres.
¡Es posible la esperanza! Si en otros países lo han logrado, nosotros también podemos! Luchemos por la dignidad, por el cambio de nuestra realidad, ¡VALE LA PENA!

Carlos J. Caripe
Defensor de Derechos Humanos
Representante estudiantil UCAB Guayana


-SEAMOS VOZ DE LOS SIN VOZ-

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GUILLERMO ROVIROSA

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