sábado, 2 de marzo de 2013

Red de Apoyo por la Justicia y la Paz: Claves para desarrollar una educación basada en Derechos Humanos


Concentración frente a la FGR para exigir Justicia

Hay docentes que pueden pensar que si no imponen respeto y mantienen bien clara la “superioridad” de la maestra o del maestro no lograrán imponer la disciplina… ¿Qué piensan de esto? ¿Se puede ser un buen docente, ganarse el cariño de las alumnas y los alumnos sin perder el control del aula?
Para responder estas y otras preguntas entrevistamos a Zenits Correia, docente de profesión e integrante del Programa de Educación Popular en Derechos Humanos de la Red de Apoyo por la Justicia y la Paz.
Zenits Correia señala que son dos cosas distintas el respeto y la autoridad. “Muchas veces por un detallito de enseñanza, que a lo largo de la historia se ha transmitido, se ha creído que el respeto está basado en la obediencia, en el temor al mayor, en seguir totalmente las reglas de éste porque de lo contario habrá un castigo. Siempre fui amiga de mis estudiantes y es que la docencia no está basada en cuántos castigos proporciones o cuántos estudiantes te teman”.
De hecho, Zenits nos comparte su secreto para integrarse al grupo. “Mis estudiantes y yo siempre fuimos un equipo: jugaba en el suelo con ellas y ellos. Recuerdo que hubo un año escolar en el que un docente se me acercó y llegó a decirme que mis estudiantes no pasarían con éxito el bachillerato, pues lo único que hacían era estar echados en el piso todo el tiempo y años más tarde este mismo docente se acercó a pedirme que lo ayudara a generar las estrategias que yo tenía, ya que había tenido la oportunidad de ver a mi grupo y estaba encantado.
Algo muy importante para mí era hablarles frente a frente, no más arriba de ellas o ellos, sino de frente; para que supieran que estaba a su altura, que podía comprenderlas y comprenderlos, que no estaba en un pedestal, sino codo a codo, a su lado.
En los recesos me quedaba a compartir con mi grupo, a conocer más sobre sus vidas, a jugar incluso con ellas y ellos. Yo tenía un equipo de sonido que llevaba al colegio y lo encendíamos en los recreos; algunas veces inventaban coreografías, otras simplemente escuchaban música, compartíamos como un grupo sentadas y sentados mientras pasaban estos minutos, y no por ello se perdió el respeto. Cuando no podía acompañarlos en el receso nada cambiaba, todas y todos se sentaban como un grupo a compartir o iban a buscarme para conversar conmigo”.
¿Cuáles son las claves para desarrollar una educación que respete los derechos humanos (DDHH)?
Zenits Correia nos da sus claves:
Entender que las y los estudiantes no son un obstáculo a vencer, sino parte de un equipo al que debes incluirte como docente; por lo tanto, desde un comienzo de año escolar se debe invitar a la toma de conciencia, a la creación de acuerdos de convivencia en el aula.
Invitar al grupo a la organización de diversas actividades y responsabilidades, que aprendan a decidir, como equipo, lo que quieren hacer, la cartelera que van a elaborar, a expresar de forma respetuosa sus diferencias al momento de elegir, a que tengan delegadas y delegados, a que sugieran las actividades del proyecto de aprendizaje.
Respetar ante todo las diferencias individuales, promover el libre desarrollo de la personalidad; evitar hacer juicios de valor ante la conducta de sus estudiantes ya que suelen ser las y los docentes culpables de las etiquetas, los sobrenombres e, incluso, la descalificación de las compañeras y los compañeros de clase. Enseñar a aceptar que cada quien posee ritmos diferentes de aprendizaje, formas diferentes, culturas diferentes y no por ello se debe excluir.
Enseñar a dialogar ante un conflicto presente; se aprende a resolver conflictos a través del diálogo. Es importante aprender a resolver las diferencias, la típica frase “pide disculpas” no es suficiente; es necesario que las y los estudiantes comprendan que expresar sus diferencias de forma sana contribuye a la erradicación de conductas violentas en el aula.
Prohibir no es la solución: las prohibiciones solo traen consigo la desobediencia y, en muchos de esos casos, dicha desobediencia viene de la mano con la curiosidad. En vez de prohibir explique las razones por la cuales no sería positivo para la o el estudiante que tome alguna decisión o conducta. Cuando explicamos el por qué generamos confianza y generamos en ellas y ellos la capacidad de discernir, de elegir y de tener criterio.
Inclusión en todo momento; evitar la típica conducta de elegir a quien más sabe, a quien mejor baila, a quien mejor canta, a quien tiene el talento. Si todas y todos supieran cómo hacer las cosas, entonces para qué existiría la escuela y sobre todo para qué estarían las y los docentes; es nuestra misión ayudar, enseñar, motivar y despertar el interés.
Creatividad, amor, diversión en lo que hacen, en sus clases; una clase divertida, creativa, amena, basada en las necesidades y en la sugerencias de sus estudiantes promueve el interés, el deseo de aprender y, por lo tanto, promueve la asistencia, evita la deserción escolar y, sobre todo, ocupa a sus estudiantes.
No confundir la disciplina con la sumisión; evite la deformación de este concepto. Las y los estudiantes deben comprender que la disciplina forma parte de la toma personal de decisiones, del respeto por los acuerdos y, sobre todo, por las respuestas que damos ante las decisiones que tomamos. En ello radica la responsabilidad: responsable es quien “responde” ante cualquier decisión que tome. Enseñe a sus estudiantes a tener capacidad de criterio y evite la sumisión propia de un rebaño de ovejas.
¿Qué mensaje le darías a aquellas y aquellos docentes que aún no se han atrevido a practicar una educación que respete a las personas y las ayude a crecer y entender su realidad y se contentan más bien con dar una educación en la que se privilegia la memorización de contenidos dados?
Que recuerden que la razón principal de la educación es la formación de ciudadanas y ciudadanos responsables, con capacidad de criterio, de decisión y, sobre todo, con amor y compromiso en todas sus acciones. Para ello es necesario que tengan modelos a seguir, y para eso estamos en esta labor, para ser testimonio y fe de que es posible.
“No tenemos estudiantes calificados con números, tenemos personas, seres pensantes, que tienen la capacidad de aprender y decidir, de elegir y de opinar, de crear, de compartir y de resolver conflictos”. Zenits Correia
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Por Liliana Cadena (Diario La Voz, 18.02.13)

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GUILLERMO ROVIROSA

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