miércoles, 13 de mayo de 2015

¿Cuidas excesivamente a tu hijo? Conoce algunas consecuencias de la sobreprotección infantil


Foto: Salud180
La sobreprotección se suele definir como proteger o cuidar en exceso a los hijos y puede mantenerse desde los primeros meses de vida, hasta el resto de la misma.
Los niños sobreprotegidos no asumen responsabilidades ni desarrollan sus capacidades porque no les dejan los mismos padres. Sin embargo, deben observarse concretamente qué acciones se deben a la sobreprotección y cuáles podrían considerarse normales.
Uno de los signos que permiten identificar la sobreprotección de un niño, es que el menor presenta dificultad para resolver problemas que son propios de su edad, como nos lo comenta la psicóloga Aliza Edelson, de la Clínica de Asistencia a Pacientes de la Sociedad Psicoanalítica de México (SPM), en entrevista con Salud180.com.
Por lo cual, una de las consecuencias de la sobreprotección es la falta de herramientas para desarrollar estrategias que le permitan abordar y resolver los problemas que se le van presentando. Pueden llegar a tener otras consecuencias, lo cual dependerá de cada caso en particular; entre las más comunes están:
1. Sentimientos de inutilidad y dependencia.
2. Falta de iniciativa propia, creatividad, seguridad y autoestima.
3. Desinterés por conocer sus talentos y habilidades.
4. Indiferencia por las necesidades del resto de las personas.
5. Insatisfacción por sus propios logros.
6. Cierto nivel de egocentrismo y necesidad de atención.
7. Conductas poco sanas para conseguir sus deseos personales, como la manipulación.
Para tratar de resolver esta situación, de acuerdo con recomendaciones de la psicóloga Edelson, es importante que los padres identifiquen hasta qué punto estas conductas son resultado de sus propios problemas y experiencias, y cuáles son los temores o preocupaciones reales para con sus hijos.
Para ello, lo ideal es acercarse a un especialista para que, a través de terapia, puedan comenzar a discernir los problemas subyacentes. Recomienda fomentar una actitud que impulse la autonomía y autosuficiencia de los niños, además de brindarles confianza y seguridad.

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GUILLERMO ROVIROSA

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